El hormigón armado apareció a finales del
s. XIX y se desarrolló a principios del
XX, después de varias tentativas.
El primer puente de hormigón armado, la pasarela de
Chazelet, se construyó en 1875, con una luz de 16,5 m y 4 m de ancho por
Joseph Monier, jardinero de París.
El hormigón armado se extendió rápidamente por toda Europa; a ello contribuyó el arco de exhibición construido en la exposición universal de
Düsseldorf de 1880, que sirvió para dar a conocer este nuevo material